La menopausia: Una etapa de pérdidas y renacimientos.

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Andrea Barrera
La menopausia: Una etapa de pérdidas y renacimientos.

La menopausia es una etapa natural, profundamente transformadora en la vida de una mujer. No se trata únicamente del cese de la menstruación, sino de un proceso fisiológico, emocional, psicológico y social que puede traer consigo diversas pérdidas, pero también oportunidades de crecimiento y renovación personal. Es vital que como mujeres estemos preparadas para transitar este momento con información suficiente y consciencia para que este cambio se viva de manera madura, gentil y positiva; lidiando de manera asertiva con las pérdidas e integrando los renacimientos que cada una de ellas trae. 

1.      Pérdida del equilibrio hormonal:

La menopausia implica una disminución progresiva de estrógenos y progesterona, lo que genera muchos síntomas entre los que podemos encontrar cambios de humor, bochornos, insomnio, sudores nocturnos, fatiga, depresión, ansiedad o irritabilidad. Lo que afecta la calidad de vida y genera la sensación perdida de salud y capacidad física. Estos cambios pueden ser muy dolorosos.

Lo desafiantes que resultan los síntomas nos invitan a prestar atención nuestro cuerpo como nunca antes.  Muchas mujeres descubren en esta etapa el valor del autocuidado: mejoran su alimentación, incorporan rutinas de ejercicio, practican yoga, meditación o acuden a terapia. Este reajuste hormonal puede ser el inicio de un compromiso más profundo con el bienestar físico y mental.

2.    El cuerpo cambia, y no siempre estamos listas…

Durante años, el cuerpo de la mujer ha estado estrechamente ligado a su valor en la sociedad. La juventud, fertilidad, belleza y sensualidad han sido exaltados, celebrados, incluso explotados. Entonces, ¿qué pasa cuando ese cuerpo empieza a cambiar? La menopausia trae consigo una serie de transformaciones físicas que muchas veces se viven como una pérdida de identidad y valor personal.

“Ya no me reconozco”, confiesan muchas mujeres al mirarse al espejo. La imagen reflejada no siempre coincide con la imagen que solían tener de ellas mismas. Y esa disonancia puede doler; pero a la vez puede ser de donde surja una de las mayores transformaciones internas. Dejar de ser valoradas por la juventud hace que muchas mujeres comiencen a reconectar con su verdadero poder personal. La autoestima ya no depende únicamente del aspecto exterior, sino de la experiencia, sabiduría, seguridad y autenticidad que se han construido con los años. Para muchas, esta etapa representa una liberación del mandato estético y una reconciliación con su cuerpo real.

3.    El adiós simbólico a la maternidad:

Perder la capacidad de concebir para muchas mujeres puede ser muy doloroso porque simboliza el cierre definitivo de una etapa vital profundamente ligada a la identidad femenina. Para algunas, representa la pérdida de un sueño no cumplido de ser madre. También puede generar un duelo hondo, especialmente si la maternidad era parte central de su proyecto de vida. En culturas en las que la maternidad y la fertilidad están socialmente ligadas al valor de la mujer, se golpea fuertemente la autoestima y puede perder sentido la existencia.

Desde otra mirada, el adiós a la maternidad también puede significar para muchas mujeres una profunda sensación de alivio. La desaparición de la posibilidad de un embarazo no planificado y el fin del ciclo menstrual se traducen en libertad: ya no hay necesidad de métodos anticonceptivos, ni de preocuparse por ciclos dolorosos o abundantes. Este momento también puede ser una oportunidad para redefinir la maternidad: desde el rol de cuidadora, tía, abuela, mentora o simplemente como mujer que nutre desde el amor, no desde la biología.

4.    Cambios en la vida sexual:

Los cambios en el deseo sexual durante la menopausia pueden generar dolor, frustración y culpa; especialmente en culturas que han vinculado fuertemente el valor de la mujer a su capacidad de seducción. Sentir que el deseo se apaga, que la conexión íntima se transforma o desvanece, puede afectar profundamente la autoestima y las relaciones de pareja.

Estos cambios en el deseo no significan el fin de la vida sexual; al contrario, son una oportunidad para redescubrirla. La menopausia puede dar paso a una sexualidad más lenta, íntima, enfocada en el placer y la conexión. Muchas mujeres exploran nuevas formas de erotismo, comunicación con su pareja o consigo mismas. La confianza adquirida con la edad puede traducirse en una vivencia más libre y satisfactoria de la sexualidad.

Comprendamos la menopausia como portal:

La menopausia es, sin duda, un territorio complejo. No es solo una cuestión biológica, sino una profunda transición emocional, simbólica y espiritual. Como todo cambio profundo, implica pérdidas. Pero también representa un portal hacia una etapa de plenitud, sabiduría y libertad que muy pocas mujeres imaginan antes de atravesarla.

Requiere tiempo, contención, información y sobre todo una nueva mirada. Porque si algo nos enseña la menopausia es que cada pérdida puede contener en sí misma la semilla de una ganancia. Cada final es también un comienzo. Y en esta nueva etapa, más que nunca, las mujeres pueden encontrarse consigo mismas.

 

 

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